martes, 12 de enero de 2010

La intrépida Nelly Bly



En plena época dorada del periodismo, cuandó New York era la meca de la competencia entre Pullitzer y Hearts, cualquier suceso podía convertirse en algo especial.
Corría el año 1889, y el "New York World" enviaba a su reportera Nelly Bly a dar la vuelta al mundo, el objetivo era batir la marca de la novela de Julio Verne (La vuelta al mundo en 80 días).
Nelly arrastraba un gran curriculum, ya había destacado por sus reportajes de infiltración (primero en un sanatorio mental y luego haciéndose pasar por esclava en una fábrica textil) y fue elegida por el propio Pullitzer para llevar a cabo tal hazaña.
Este viaje se publicó por entregas, que fueron seguidas por miles de lectores, y en ellas la intrépida Bly narraba (de forma un poco novelesca) sus andanzas por el globo terráqueo.
A su vuelta a Nueva York había batido el record de Philleas Fogg en 8 días, una gran hazaña para toda una pionera del periodismo de viajes.

Más café, por favor




Cambiarán las formas de escribir, serán sustituidas las linotipias por el offset, incluso se verán abocados al paro correctores y documentalistas... pero algo no cambiará nunca en el mundo del periodismo: el café.
Por suerte, el café seguirá inspirando a los redactores en las frías mañanas de enero y manteniendoles despiertos en las duras horas del cierre. No lo dicen los estatutos de ningún medio de comunicación, ni aparece en los libros de estilo, tampoco encontrarán un manual alguno que explique lo necesarío que es contar con este producto en una redacción, sin embargo es tan sagrado para estos trabajadores como sus vacaciones. Señor empresario, si quiere tener problemas con sus empleados quitéles el café.
¿Cuántas páginas se han escrito bajo su embriagador aroma?, ¿cuántas noticias se han visto condicionadas por su consumo en exceso?... a veces pienso que exagero, que parece que estoy haciendo publicidad para Juan Valdés, pero quíteme el café y veremos.