
En plena época dorada del periodismo, cuandó New York era la meca de la competencia entre Pullitzer y Hearts, cualquier suceso podía convertirse en algo especial.
Corría el año 1889, y el "New York World" enviaba a su reportera Nelly Bly a dar la vuelta al mundo, el objetivo era batir la marca de la novela de Julio Verne (La vuelta al mundo en 80 días).
Nelly arrastraba un gran curriculum, ya había destacado por sus reportajes de infiltración (primero en un sanatorio mental y luego haciéndose pasar por esclava en una fábrica textil) y fue elegida por el propio Pullitzer para llevar a cabo tal hazaña.
Este viaje se publicó por entregas, que fueron seguidas por miles de lectores, y en ellas la intrépida Bly narraba (de forma un poco novelesca) sus andanzas por el globo terráqueo.
A su vuelta a Nueva York había batido el record de Philleas Fogg en 8 días, una gran hazaña para toda una pionera del periodismo de viajes.

